Y esque tenemos tantos lugares icónicos por recorrer, que a veces, nos dejamos los cercanos. ​

​Como norteños de España, tenemos la suerte de poder visitar nuestro país vecino en menos de dos horas, cruzar la frontera y disfrutar las playas de Francia y su costa. (Y de reliquias como esta).

El viaje lo realizamos por el sur de Francia, más concretamente la zona denominada como las Landas.

Conduciendo, conduciendo… llegamos hasta Burdeos. Un lugar que desde luego, merece la pena conocer y patear.

Por supuesto, no hay que dejar de lado la duna más grande de Europa. 


Un viaje corto, pero necesario…

¡¡NOS VEMOS EN VERANO POR LAS CARRETERAS!!

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